27 de octubre de 2020

Pánico en un colectivo atacado a piedrazos en el inicio del paro – Diario 1588

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Pánico en un colectivo de la línea 106 C que fue atacado a piedrazos anoche tras el inicio del paro. El pasaje estaba compuesto en su mayoría por mujeres, que debieron agacharse y resguardar su integridad física como pudieron, mientras la unidad era atacada a piedrazos desde una camioneta que los siguió varias cuadras a lo largo de avenida 3 de Abril. Momentos de tensión y pánico se vivieron ayer pasadas las 20:00 a bordo de un colectivo de la línea 106 C, que iba lleno, ya que era una de las últimas unidades que circulaban luego que se decretara un nuevo paro de choferes de la Empresa ERSA. Silvina Espinoza era una de las usuarias que viajaba en la unidad y se vio sorprendida por un ataque a pedradas contra el colectivo, proveniente de dos vehículos que seguían al coche.
“A las 20:00 salí de trabajar y fui hasta la parada que está en Plaza Cabral, a esperar el 106 A, que es el que me deja más cerca de mi casa. Como tardaba, no venía y no tenía como averiguar qué pasaba, veo que viene un 106 C medio lleno y me subo. En ese momento escucho el comentario entre la gente que había comenzado un paro”, comentó Silvina. “Arrancó y fue por Santa Fe hasta la avenida; cuando dobló, empezamos a sentir las piedras. Y cada varias cuadras, tiraban piedras, entonces nos tuvimos que agachar como se ve en el video. La gente empezó a cerrar las ventanillas y yo me opuse, porque si las piedras quebraban los vidrios iba a ser peor”, agregó. “Nos dimos cuenta que nos seguían un auto y una camioneta y desde ahí nos tiraban las piedras. Primero desde atrás y luego desde los costados traseros. Llegaron a quebrar el vidrio trasero”, detalló Silvina.
“Llamamos a la Policía y a la altura de Cazadores Correntinos y Medrano nos alcanzaron varias motos policiales y nos preguntaron cómo eran quienes tiraban las piedras. No sabíamos a ciencia cierta, más que era un auto rojo y una camioneta. Los de atrás eran los que más vieron los vehículos”, comentó. “La gente empezó a bajar y alcancé a llamar a mi papá, que llegó a buscarme, así que también me bajé. No sé si el colectivo finalizó su recorrido”, dijo. “Fue una situación horrible, porque no sabíamos qué hacer, si bajar o quedarnos. Estábamos de rehenes de una situación que uno no tiene idea”, reflexionó para cerrar.


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