22 de septiembre de 2020

Notable despedida nacional ante la partida de Ramona Galarza – Diario 1588

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Los principales medios del país le dedicaron amplios artículos a “La Novia del Paraná”, que partió hacia la inmortalidad durante esta jornada primaveral. Nadie quedó al margen de los homenajes y recordatorios para despedir a Ramona Galarza en una última función de lujo. Impactantes comentarios de una histórica del chamamé.

LANDRISCINA

Murió Ramona Galarza. El lamento de Luís Landriscina: “Me llamó anoche (lunes), yo dormía y no pudimos hablar“. El célebre humorista contó que siempre conversaba con la cantante y que anoche pidió hablar con él, pero el destino no lo permitió. “Me queda ese dolor aparte de perderla a ella, un baluarte para todos los que hemos defendido la identidad del chamamé”, señaló desde radio LT7 Corrientes, uno de los primeros micrófonos que conoció a la popularísima cantora.
“Esta mañana me levanté con esta noticia dolorosa. Me quedé lamentando que la empleada no quiso despertarme, pero había llamado para hablar conmigo. Y se murió sin que pudiéramos hablar“, expresó esta mañana Luis Landriscina.
“Nosotros hablábamos mucho, con ella y con Antonito (Tarragó Ros). Yo la hacía reír, le hacía bromas y voces distintas y se divertía conmigo. Creo que se sintió morir y pidió para hablar con nosotros. Lamentablemente no pudo y me queda ese dolor aparte de perderla a ella, un baluarte para todos los que hemos defendido la identidad del chamamé”, manifestó dolido Luis Landriscina.
“Duele el doble no haber podido hablar. Habrá querido sonreír, que yo la haga reír”, se lamentó profundamente.

CHARLAS
“Yo la llamaba y le hacía voces distintas, me hacía pasar por otras personas, y ella se reíar un montón”, detalló sobre las conversaciones que tenían. “Habíamos hablado con Antonito sobre juntarnos cuando pasara esta porquería del coronavirus, a comer algo. Yo ahora por mis problemas de salud estoy encerrado en mi casa, no salgo”, contó Landriscina. “Eso quedó pendiente. Quedamos en deuda con un montón de cosas”, dijo muy emocionado.

INFOBAE

El portal más leído e importante del país, Infobae.com la ubicó entre las tres noticias más destacadas y visitadas del día.
Murió Ramona Galarza, leyenda del chamamé.
La artista correntina, popularmente conocida como la Novia del Paraná, tenía 80 años. Había sido trasladada al Hospital Pirovano luego de haber sufrido un paro cardiorrespiratorio en su casa de Buenos Aires.
Ramona Modesta Onetto -famosa por su nombre artístico: Ramona Galarza- falleció este martes 22 de septiembre, a los 80 años. Había sido trasladada al Hospital Pirovano luego de haber sufrido un paro cardiorrespiratorio en su casa de Buenos Aires.
La triste noticia sobre la partida de la mítica cantante de chamamé fue anunciada por Gabriel Romero, presidente del Instituto de Cultura de Corrientes. “Me acaban de avisar que falleció la querida Ramona Galarza. ¡Que en paz descanses, Novia del Paraná!”.
Nacida el 15 de junio de 1940 en la capital correntina, Ramona comenzó su carrera musical durante su infancia. De adolescente realizó sus primeras presentaciones como cantante en fiestas familiares y escolares. Más tarde integró la Orquesta Folclórica de la Provincia de Corrientes, dirigida por Naum Salis, en la que compartió el rol de solista con el cantante y compositor Efraím Maidana, popularmente conocido como Ernesto Dana.
Impulsada por el maestro paraguayo Herminio Giménez, en 1958 Galarza tuvo una pequeña participación en Alto Paraná, película dirigida por Catrano Catrani, en la que realizó una interpretación de “Kilómetro 11”.

DISTINCIÓN NACIONAL
En 2008 el Senado de la Nación la distinguió por su aporte a la Cultura Nacional

Ramona Galarza se convirtió en una leyenda del chamamé
Luego de haber alcanzado la popularidad en su provincia, decidió mudarse a Buenos Aires para continuar su carrera musical en la gran ciudad. Viajó en barco por el río Paraná. “No sé cómo me subieron a un barco, pero después… ¡nunca más!”, contaba, divertida. Ya en Capital Federal hizo una prueba en un sello discográfico, y los caminos artísticos se cruzaron con los sentimentales: en esa empresa conoció al productor Fernando López, quien luego sería su esposo.
Bautizada como la Novia del Paraná, Ramona Galarza se convirtió en una leyenda del chamamé por sus participaciones en peñas, festivales, teatros, programas de radio y televisión, donde la definían como una embajadora de la música litoraleña. Compartió escenario con Ariel Ramírez, Raulito Barboza y las orquestas de Carlos García y Oscar Cardozo Ocampo, entre otras grandes figuras.
En 1978 lanzó el disco Los grandes del litoral, junto a Antonio Tarragó Ros, colocando el color de su voz en “Merceditas”, “Camba Cuá”, “Sargento Cabral” y la mencionada “Kilómetro 11″.

La Voz de Ramona Galarza
Esa misma voz trascendió las fronteras: Ramona llevó su música a Chile, Venezuela, Paraguay, Colombia y hasta Canadá. Incluso, llegó a presentarse en los auditorios Lincoln Center y Carnegie Hall, de los Estados Unidos. En 1989 viajó a Australia para representar el chamamé. Y en 1991 realizó distintos shows en Washington, Baltimore, Los Ángeles, Houston, Orange y Dallas. También subió al escenario en un festival internacional de música popular en París, Francia.
Con más de 30 discos grabados a lo largo de su carrera, en 2008 fue distinguida en el Senado de la Nación por su aporte a la Cultura.
En enero pasado, Galarza asistió a la Fiesta Nacional del Chamamé; compartió el escenario Osvaldo Sosa Cordero con Teresa Parodi y María Ofelia. “Ramona no se sentía bien de salud, pero aún así eligió venir a cantar con ustedes”, destacó María Ofelia durante la presentación.
Luego de conocerse la muerte de Ramona Galarza, el presidente del Instituto de Cultura de Corrientes sostuvo que se trata de “una pérdida muy grande”. “Ramona no estaba decaída ni nada, por lo que se sospecha que fue un paro (cardíaco) lo que le produjo el fallecimiento, pero no estaba internada previamente. Primero le realizarán el hisopado al cuerpo para saber si tenía COVID-19, por lo que estamos a la espera de los estudios”, indicó el funcionario.

LA NACIÓN.COM

Ramona Galarza murió esta madrugada, a los 80 años.

Un siglo concluye no cuando lo marca la cronología del almanaque sino cuando quienes fueron sus protagonistas abandonan definitivamente este mundo. Y en estas primeras décadas del siglo XXI estamos asistiendo precisamente a ese proceso, triste, doloroso, inexorable, de la desaparición física de los últimos grandes representantes de la segunda mitad de la centuria anterior, que hicieron historia en sus respectivas especialidades.
Es el caso de Ramona Galarza, quien murió esta madrugada, a los 80 años. Nada hacía sospechar que podría sobrevenir esta muerte repentina porque su estado de salud era bueno. Vivía hacía años en Buenos Aires y aquí sufrió un paro cardiorrespiratorio que no pudo superar tras haber sido internada en el hospital Pirovano.
Ramona Modesta Onetto -así se llamaba en realidad- había nacido en Corrientes el 15 de junio de 1940. Dice su biografía que empezó a cantar en la escuela, que integró un coro y una orquesta provinciales y que comenzó con su carrera profesional en 1958, siendo aún muy jovencita, con una participación, cantando “Kilómetro 11”, en la película Alto Paraná, que dirigió Catrano Catrani. De modo que cuando hacía sus primeros pasos artísticos en un género que había nacido con ese nombre un par de décadas antes, la Argentina -más específicamente Buenos Aires- empezaban a vivir ese proceso que posteriormente el periodismo y la historiografía cultural bautizarían como “el boom del folklore”.
La fuerte migración hacia la Capital desde el interior del país en los años 50, el progresivo retiro del tango de los primeros lugares de consumo, la aparición de la televisión como boca de difusión y, muy especialmente, la gran explosión de la industria fonográfica por una segunda oleada de popularización de los aparatos reproductores de los “modernos” LP’s, hicieron explotar las músicas regionales. Y aunque dentro de esos “folclores” no todos los géneros fueron igualmente favorecidos -la zamba salteña ocupó sin dudas los primeros lugares-, el chamamé explotó en las clases populares y a Ramona le tocó ser, probablemente, la más favorecida por esa corriente.
Bella, de sonrisa eterna, con unos peinados y un vestuario que fluctuaban entre la moda y la exacerbación de lo femenino de entonces, arreglada como si siempre estuviera en una fiesta de casamiento, con una voz potente que hacía temblar las piedras y con una simpatía que la dejaba siempre bien parada, “Ramonita” -como muchos la llamaban cariñosamente en los últimos años- se hizo un lugar importantísimo.
Se mudó a Buenos Aires porque comprendió que aquí estaba el camino. En una prueba discográfica conoció a quien sería su esposo, el productor Fernando López. Esa industria en plena ebullición la bautizó “La Novia del Paraná”. A partir de ahí su carrera no tuvo techo. Participó en cuanto programa de radio y de televisión existió, ligado o no a la música; y en tal sentido, hasta se convirtió en parte de la farándula de entonces. Esto significa que se hizo conocida aún entre quienes no consumían su música como primera elección.
Cuestionada en principio por cierta intelectualidad más ligada a la canción contestaria por su preferencia por un chamamé más “paisajístico” y costumbrista, terminó siendo aceptada y respetada por todos a fuerza de consecuencia profesional. Así, compartió escenarios y sets cinematográficos con muchos de sus contemporáneos ilustres. Grabó y vendió sus discos por decenas de miles. Y la lista de sus éxitos fue enorme. Apenas para nombrar algunos podríamos citar, entre otros y en una lista irreproducible por lo extensa, títulos como “Galopera”, “Puente Pexoa”, “Canción del jangadero”, “El mensú”, “Trasnochados espineles”, “El cosechero”, “Pescador y guitarrero”, “A Villa Guillermina”, “Ah! Mi Corrientes porá” “El beso aquel”, “Viejo Caá Catí”, la mencionada “Kilómetro 11” en guaraní, “Lucerito Alba” o “Merceditas”. Canciones, muchas de ellas, que se hicieron conocidas en su voz y que con posterioridad se instalaron también en los repertorios de muchos otros colegas.
Como ocurrió con todos aquellos que fueron parte central del “boom”, tuvo su pico de masividad durante la década del 60 y parte de los 70, momento en que otras músicas como el pop y el rock empezaron a ocupar un lugar más protagónico. Pero Ramona Galarza jamás perdió vigencia y siguió trabajando prácticamente hasta el último momento de su vida. Se “enchamigó” con comodidad y apertura mental con artistas de generaciones posteriores y de estilos diferentes, como Antonio Tarragó Ros, Raúl Barboza o Teresa Parodi, con quienes también compartió espectáculos y grabaciones. Giró por muchos países de América -Chile, Paraguay, Colombia, Canadá, Estados Unidos-y llegó a actuar en el Lincoln Center y en el Carnegie Hall de Nueva York. Viajó para presentarse en Australia y Europa. Participó en ocho películas, algunas de ellas puramente musicales como Argentinísima, El canto cuenta su historia o Mire qué es lindo mi país; pero también haciendo también las veces de actriz, como en Ya tiene comisario el pueblo, con Ubaldo Martínez y Niní Marshall en los papeles protagónicos, de 1967 (todas pueden encontrarse en YouTube). Y su producción discográfica ronda los sesenta álbumes publicados, entre registros originales y muchísimas recopilaciones de grandes éxitos.
En 1985 y 1995 recibió el premio Konex a la mejor cantante femenina de folclore de cada una de esas décadas. Y en 2008 fue reconocida por el Senado de la Nación por su aporte a la cultura.
En enero pasado, en el marco de la Fiesta Nacional del Chamamé de su provincia, hizo su última presentación pública y recibió un homenaje del vicegobernador. Y de no haber mediado las restricciones de la cuarentena, seguramente hubiera tenido alguna otra presentación en la primera mitad de este año.
Gentil, de buen trato, dueña de una garganta y un modo de interpretar personalísimos, protagonista central de un tiempo que se está yendo, Ramona Galarza deja un hueco que no podrá llenarse. Simplemente, porque no hay grabación, aunque puedan funcionar como pequeños sustitutos, que pueda reemplazar a la presencia viva de artistas como ella.

DIARIO 26.COM

LUTO EN EL CHAMAMÉ
Tenía 80 años. Estaba internada en el Hospital Pirovano tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en su casa.
Murió Ramona Galarza, una de las figuras del folclore argentino. Se llamaba Ramona Modesta Onetto y la apodaban “La Novia del Paraná”. La artista falleció en el Hospital Pirovano, donde había sido internada luego de padecer un paro cardio respiratorio en su casa.
Este martes, la noticia la dio a conocer Gabriel Romero, titular del Instituto de Cultura de Corrientes. “Me acaban de avisar que falleció en el Hospital Pirovano de Buenos Aires la querida Ramona Galarza. ¡Que en paz descanses Novia del Paraná!”.
Ramona fue una figura indiscutida del género y una de las caras visibles de los eventos y programas folclóricos.
Había nacido en Corrientes el 15 de junio de 1940. Grabó más de 30 álbumes originales y participó en nueve películas y no sólo fue popular en nuestro país sino en el exterior también en naciones como Paraguay, Chile, Venezuela, Canadá, Colombia, Australia y París, entre otros.
Hasta llegó a presentarse en los auditorios Carnegie Hall y Lincoln Center de los Estados Unidos.
En su voz se hicieron populares canciones litoraleñas como “A mi Corrientes porá”, “Merceditas”, “Pescador y guitarrero”, “La vestido celeste”, “Virgencita de Caacupé”, y su versión en guaraní de “Kilómetro 11”, entre otras.
De su historia artística se sabe que con sólo 18 años hizo una fugaz y sorprendente interpretación de “Kilómetro 11” en la película “Alto Paraná”, dirigida por el cineasta Catrano Catrani y protagonizada por Ubaldo Martínez.
También se recuerda que desde su adolescencia integró la Orquesta Folclórica de la Provincia, dirigida por Naum Salis, de manera destacada.
En 1985 y 1995, fue destacada con el Diploma al Mérito de los Premios Konex como una de las 5 mejores cantantes femeninas de folklore. Y en 2008, fue distinguida en el Senado de la Nación por su aporte a la cultura.
Sin dudas, Ramona Galarza dejó su huella en el folclore con su arte y así será recordada.

DIARIO POPULAR

La triste noticia fue confirmada esta mañana por el presidente del Instituto de Cultura, Gabriel Romero: “Me acaban de avisar que falleció en el Hospital Pirovano de Buenos Aires la querida Ramona Galarza. Que en paz descanses, novia del Paraná”.
La cantante de chamamé, falleció esta madrugada a los 80 años luego de ser internada por haber sufrido un paro cardiorrespiratorio en su casa.
Ramona Modesta Onetto, nació el 15 de junio de 1940 en la ciudad de Corrientes y comenzó su extensa carrera a los 18 años. Grabó alrededor de 30 álbumes, entre ellos, “Misionerita” y “La novia del Paraná” en 1962, nombre por el cual se la conoce desde entonces.
En los años ’60 se mudó a Buenos Aires y allí es donde encontró al amor de su vida, el conocido productor Fernando López, quien luego sería su esposo.
La leyenda del chamamé recibió tanto en 1985 como en 1995 un Diploma de Mérito entregado en los Premios Konex como una de las 5 mejores cantantes femeninas de Folklore de la Argentina. En el 2008 fue distinguida por su aporte a la cultura por el Senado de la Nación.

PÁGINA 12

“La novia del Paraná”
La artista correntina Ramona Galarza murió a los 80 años en el Hospital Pirovano de Buenos Aires. Conocida como “La novia del Paraná”, Galarza grabó más de 30 discos y llevó el chamamé y la música litoraleña por todo el país y por el exterior.
Gabriel Romero, titular del Instituto de Cultura de Corrientes, fue el primero en confirmar la noticia de la muerte de la figura del chamamé. “Es una pérdida muy grande. Ramona no estaba decaída ni nada, por lo que se sospecha que fue un paro lo que le produjo el fallecimiento, pero no estaba internada previamente. Primero le realizarán el hisopado al cuerpo para saber si tenía covid-19, por lo que estamos a la espera de los estudios”, dijo.
Clásicos como “Merceditas”, “Pescador y guitarrero”, “La vestido celeste”, “Virgencita de Caacupé”, y su versión en guaraní de “Kilómetro 11”, entre otras canciones, lanzaron a la fama a Galarza.
“¡Cuántas veces me habrán dicho que cantara otra cosa! Y yo no podría cantar otra cosa: soy correntina y chamamecera desde la cuna”, aseguró a Página/12 durante una entrevista en 2008.
“Yo soy una convencida que todo tiene su momento, se ve que yo tuve el mío”, dijo entonces al ser consultada sobre el éxito que tuvo su primera grabación, Litoraleña, en los comienzos del “boom” del folklore de los ’60.

“Adiós querida novia del Paraná”
El grupo chamamecero Los Alonsitos manifestó su dolor por la muerte de Ramona Galarza a través de su cuenta de Twitter. “Adiós querida novia del Paraná. Una gran artista chamamecera que supo acompañarnos siempre y llevó nuestra música a lo más alto”, expresaron Los Alonsitos, que además recordaron que la cantautora grabó más de 30 discos y participó en nueve películas.
A su vez, el humorista Luís Landriscina dijo que sentía no solo “dolor” por perder a la persona, sino por la figura para la música: “Es un baluarte para todos los que hemos defendido la identidad del chamamé”.
En declaraciones a la AM LT7 Corrientes, Landriscina reveló que en la noche del lunes había recibido una llamada de la cantante, pero no pudieron hablar. “Nosotros hablábamos mucho, con ella y con Antonito (Tarragó Ros), yo la hacía reír, le hacía bromas y voces distintas y se divertía conmigo”, recordó Landriscina, y añadió: “Creo que se sintió morir y pidió para hablar con nosotros, lamentablemente no pudo y me queda ese dolor”.

TASSANO
El intendente correntino, Eduardo Tassano, en una publicación realizada en redes sociales envió su “abrazo a los familiares y amigos de la querida Ramona Galarza, artista que nació en nuestra ciudad y que, con una extensa y exitosa carrera, nos representó en muchísimos lugares dentro y fuera del país”. “La recordaremos con cariño como la Novia del Paraná”, concluyó el jefe comunal.

CRÓNICA.COM.AR

“La reina del Paraná”, que popularizó el género a nivel nacional, falleció a los 80 años luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio.
Ramona Galarza, cantante correntina de chamamé, murió el martes a la madrugada a los 80 años tras ser trasladada al Hospital Pirovano luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio en su casa de Buenos Aires.
La triste noticia fue confirmada por Gabriel Romero, presidente del Instituto de Cultura de Corrientes a través de su cuenta de Facebook: “Me acaban de avisar que falleció la querida Ramona Galarza. ¡Que en paz descanses, Novia del Paraná!”.
Galarza era conocida como “la novia del Paraná” y es considerada una de las leyendas del chamamé por hacer llegar el género a todo el país.
Entre sus éxitos se encuentran “Río rebelde” “Merceditas”, “Bañado Norte”, “Pescador y guitarrero” y “Virgencita de Caacupé”. Además, grabó más de 20 discos y participó de 9 películas. En los años 70 cantó en el Lincoln Center y en el Carnegie Hall.

MINUTO UNO.COM.AR

La máxima estrella del chamamé, conocida popularmente como “la novia del Paraná”, murió este martes a los 80 años en el Hospital Pirovano.
Ramona Galarza, conocida popularmente como “La novia del Paraná”, murió este martes a los 80 años en el Hospital Pirovano, donde había sido internada tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
Así lo informó el presidente del Instituto de Cultura de Corrientes, Gabriel Romero, a medios radiales, quien además contó que se esperaba el resultado del hisopado que se le había realizado para saber si la artista tenía coronavirus.
Con más de 40 discos y participación en nueve películas, Ramona Galarza se erigió como la principal referente de la música litoraleña en todo el país y en el exterior, a partir de sus interpretaciones de clásicos como “Merceditas”, “La vestido celeste”, “Galopera” y su versión en guaraní de “Kilómetro 11”.
Precisamente, la primera gran aparición pública de esta figura, nacida en la Ciudad de Corrientes bajo el nombre de Ramona Modesta Onetto, se produjo en la pantalla grande, cuando en 1958 participó del filme Alto Paraná, de Catrano Catrani, protagonizado por Ubaldo Martínez, donde cantaba un chamamé.
Instalada en Buenos Aires desde 1960, formó parte del llamado “boom del folclore”, que agrupaba a otras figuras como el caso de Los Chalchaleros, nombre con el que se conoció al auge de este ritmo en grandes centros urbanos.
Además de la gran cantidad de discos, la popularidad de la cantante la llevó a ser parte de filmes musicales como Argentinísima, Ya tiene comisario el pueblo y Mire que es lindo mi país, entre otras.
Pero esa fama trascendió las fronteras al punto de ser reconocida no solo en América Latina, sino también en Estados Unidos, donde realizó actuaciones en el mítico Carnegie Hall de Nueva York.
Toda esa trayectoria abundó en distintos premios en los que siempre se le reconoció su aporte a la difusión del género, lo que la convirtió en una referente ineludible.


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